p r ó l o g o.
Nada que parezca manual de escuela, nada que huela a moho de anaquel, de ninguna manera un archivero académico recargado de datos y nombres, ni de lejos la solemnidad de la toga y el birrete... Entonces, ¿cómo escribir algo que acerque a la gente a la poesía? Me lo pregunté muchas veces. Y un día encontré la verdadera pregunta: ¿cómo me acerqué yo a la poesía? Y descubrí que, respondiéndomela, hallaría la única forma de escribir este libro. Vida y poesía van de la mano y se entreveran hasta convertirse una en resultado de la otra, porque la poesía, más que un conocimiento de mundo, es experiencia entrañable, visceral, es una manera de estar en el mundo.
Este libro es un testimonio, el mío -¿de qué otra cosa puedo dar fe si no es de lo que yo misma he vivido?-, y no pretendo enseñar ¡quién sabe que sea enseñar poesía!, sino contagiar el amor que le tengo y que ha dado sentido a mi existencia. Te asomarás a mis asombros, mis amores y mis pesadillas; no tengo otra manera de llegar a tí si no es entregándote mi alma, que entregarla es el camino que me ha acercado a la poesía. (...)
Todos los caminos llevan a la poesía, si quieres llegar ahí. Éste es sólo uno.
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+ Porque los libros no sólo se leen con los ojos, hay que tentarlos como se tienta un cuerpo hermoso y muy amado, al desnudo, sin pudores, sin retinencias. + Un mal libro es peor que una traición. + Sólo se aprende a leer, leyendo. + (...) había encontrado la profunda verdad que hay en la literatura: no importa que las cosas sucedan o no en el mundo exterior, lo importante es expresar lo que ocurre en el mundo interior, ése que compartimos secretamente. + Para leer un buen poema hay que 'entrar' en él, tomarlo como se toma un buen vino ¿qué importa su añada, su cosecha, su región? Vas haciendo paladar al ir bebiendo, vas haciendo camino al andar como quiere Machado. Cuando un rostro te hipnotiza , no tratas de entenderlo, te sumerges en su contemplacion. + La poesía da para todos los ojos que quieran mirarla, para todos los oídos atentos a escucharla, porque es un diálogo personal entre el poema y tú. Aunque un millón de lectores lean el mismo libro, el poeta simpre estará hablándote a tí, a tus propias emociones, a tus secretos inconfesados, y tu le responderás con tu voz interior, que es la verdadera, la que saldrá a la luz, para tu propia sorpresa. En realidad, es todo lo que hay que saber para acercarse a la poesía. + Los poetas no son vacas sagradas a las que hay que poner en un pedestal, no son intocables ni infalibles; no son seres de otro mundo y ninguna musa trasnochada los inspira. Son como tú y como yo, sólo que escuchan su voz interior y la expresan con palabras, y esas palabras nos hacen descubrir nuestra propia voz. + (...) descubrió que la poesía era un juego, pero un juego que hace temblar al corazón. + (...) el arte es sólo forma: cuando contemplamos un cuadro vemos lienzo, líneas y colores; en la música oímos sonidos y silencios; en la danza hay movimiento, y en la poesía, palabras. Nada más. El arte se produce por una determinada combinación de estos elementos formales, donde el contenido, el significado, o el fondo, como quiera llamársele, logra expresarse a plenitud. Es la forma la que separa a la poesía, del lenguaje común, es la forma la que da hondura y vastedad a la emoción que uno quier comunicar con las palabras. Dice el poeta: Corrientes
aguas, puras, cristalinas,
y la poesía no está en lo que dice, sino en cómo lo dice; gracias a esta determinada manera de decirlo, lo que dice se nos vuelve tranparente, las orejas se alegran con la música de las palabras, y el corazón se llena de suavidades y frescuras. Si cambiamos el orden de las palabras, por ejemplo así: Aguas
corrientes, cristalinas, puras,
hemos matado a la poesía, aunque el siginificado quede intacto. Hemos cancelado la forma para quedarnos con el fondo; es decir, hemos suprimido el arte, que en poesía es un ritmo, cadencia, sonoridad, armonía.. Pero además, también el significado ha padecido, ha perdido fuerza, capacidad expresiva, singularidad, nos dice 'menos' de lo que nos decía el poema original. + (...) la realidad de la poesía es más que la diaria realidad, en nuestro ir y venir cotidiano sólo vemos esta nube, o aquélla otra, estos ojos que tenemos adelante y que olvidaremos mañana; tenemos una visión dispersa y fragmentada del mundo, y con escasa memoria, que sólo sirve para vivir día con día. Pero en la poesía, las palabras no aluden únicamente a un objeto determinado, sino que encierran significados múltiples y animan nuestra memoria para hacerlos presentes y simultáneos; ésto es lo que da unidad y riqueza a nuestra visión del mundo. + Eso
de llamarle 'ficción' a la literatura es una pobre y malévola
deformación. Parecería el reino de la mentira, de lo falso,
y por lo tanto, de lo inocuo. Parecería que la literatura nada tiene
que ver con la carne y los huesos nuestros de cada día. Y es, sin
embargo, todo lo contrario. En ella se encuentran las verdades fundamentales
de la condición humana.
+ El término literatura para definir al arte de la palabra fue acuñado hacia el siglo XVII, el de las Luces en su afán por sistematizar el conocimiento, ponerle orden a través de nuevas nomenclaturas y redefiniciones. Entonces, se habló de géneros literarios supuestamente diferenciados. Pero allá, en el principio, la palabra sagrada, es decir, ya fuera de Dios o de las Musas, la palabra que trasciende, que crea, que transforma, era llamada poesía. Acaso este término sigue siendo el más puro, el más directo, el que revela la entraña misma de este arte. Todo lo que se escribía se hacía en verso. La poesía que hablaba de las hazañas de un pueblo a través de sus héroes era llamada épica, como la Ilíada y el Mio Cid. La que se refería a las emociones más íntimas y personales, era la lírica, como toda la amorosa. Y la que se desarrollaba en un escenario donde se representaban acciones, era la poesía dramática, como la obra de Shakespeare. La noción de escritor, en vez de poeta es muy posterior y surge cuando vuelven a clasificarse la épica, la lírica y la dramática. La épica hacía las veces de historia; cuando la historia se convierte en ciencia social, autónoma, y el periodismo surge como vocero de la notica, la poesía épica ha de encontrar un nuevo aliento, al que se llama narrativa. El verso desaparece y sus formas de expresión se vuelven novelas, cuentos y crónicas. La dramática evoluciona en función del escenario, busca otros lenguajes diferentes al verso y sale de la poesía para convertirse en otro arte, autónomo: el teatro. Sólo la lírica queda intacta, y es la que hoy en día llamamos poesía, según los cánones académicos. De tal modo, el término poesía quedó tan reducido que fué necesario encotrar otro que reuniera a todas estas formas de expresión: novelas, cuentos, crónicas, poesía; literatura fue el elegido. + Todo
aquello era poesía. sin saber si se trataba de un cuento, una novela
o un diario. Y todo es
poesía. Por que la poesía no
está en la artesanía de cortar renglones y rimarlos, sino
en el espíritu que anima a ese conjunto de palabras para crear con
ellas una experiencia única, como revela su concepto original (...)
y acabo de leer en Jules Renard lo siguiente: "quisiera ser, en prosa,
un poeta muerto al que se le echa de menos; la prosa debe ser un verso
que no conserva el renglón".
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